El problema no es que no tengas sueño. Es que tu cuerpo no sabe que el día se acabó.
Te metes en la cama a las once y media. A las doce y veinte sigues dando vueltas buscando postura. Y a las cuatro de la mañana, los ojos abiertos y la cabeza a mil.
Al día siguiente te levantas igual de cansada. Y en la consulta te dicen que es la edad.Pero acuérdate de cuando tus hijos eran pequeños: el cuento, siempre a la misma hora, siempre igual. No era el cuento lo que les dormía. Era saber lo que venía después.
Tu cuerpo sigue funcionando así. Solo necesita que alguien le avise que el día acabó. Pies en Calma™ es ese aviso. Cinco minutos antes de dormir, siempre igual. Empezando por donde más se siente la carga del día: los pies.
El 91% notó los pies más ligeros y empezó el día con más energía
